
Señor, en este hermoso día elevamos nuestros corazones agradecidos por la vida, por el sol que nos ilumina y por tu presencia que nos acompaña. Gracias por recordarnos que tu amor es infinito, que tu bondad no tiene límites y que tu generosidad sostiene nuestra existencia día tras día.
Tú, Padre bueno, nos invitas a no temer, a confiar plenamente en tus promesas, sabiendo que bajo tus alas encontramos refugio. Aunque el mundo a veces nos llene de incertidumbre, tu palabra nos fortalece y nos da paz, porque en tus manos está nuestra vida y nuestro porvenir.
Hoy recibimos con fe el pan que alimenta nuestro cuerpo, la salud que restaura nuestras fuerzas, la bendición que renueva nuestro hogar y los milagros que solo tú puedes obrar en medio de nuestras necesidades. Confiamos en que tú estás obrando incluso cuando no lo vemos.
Gracias, Dios de amor, por cuidar de nosotros con tanto esmero. Te pedimos que nos sigas guiando, que no nos falte tu luz y que cada día podamos caminar con fe, sabiendo que tú eres nuestro proveedor fiel. En el nombre de Jesús, Amén.
