
Amado Dios, en tus manos pongo mis ilusiones, mi vida y mi hogar. Cada día es una nueva oportunidad para renovarme y crecer, y hoy quiero entregarte mis anhelos más profundos. Confío en que, al hacerlo, me ayudarás a encontrar el camino correcto y a enfrentar los desafíos que se presenten en mi jornada.
Por favor, dame fuerza en los momentos de duda, cuando la incertidumbre me abrume y las sombras parezcan más intensas. En esos instantes, deseo recordar que tú estás a mi lado, brindándome el apoyo y la sabiduría que necesito para seguir adelante. Que mi fe en ti sea un faro que ilumine mis pensamientos y decisiones.
No me dejes caer, Señor, y ayúdame a mantenerme firme en mis convicciones. Que cada tropiezo sea una lección y cada éxito, un motivo de gratitud. Quiero aprender a ver cada experiencia como una oportunidad para crecer y acercarme más a ti, fortaleciendo mi espíritu y mi carácter.
Permite que tu hermosa luz sea la que guíe siempre mis pasos, llenando mi vida de amor, paz y esperanza. Que en cada rincón de mi hogar se sienta tu presencia, y que mis ilusiones se transformen en realidades bajo tu protección. Amén. 🙏